jueves, 10 de enero de 2013

MODELOS EDUCATIVOS DE LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA



LOS MODELOS EDUCATIVOS EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA

José M. Esteve

Para entender los nuevos problemas que debe afrontar la educación contemporánea hay que considerar la coexistencia de, al menos, cuatro modelos educativos superpuestos.

Llamo modelos educativos a esas concepciones globales de los fines de la educacn,  conformadas  por  un  conjunto  de  creencias,  conocimientos,  valores, actitudes e ideas generales, sociales y políticas, a partir de las cuales se orienta la acción  educativa. 

Vale la pena reflexionar sobre cuáles son los modelos educativos con los que opera nuestra educación contemporánea. Para ello tenemos que distinguir entre dos enfoques. En primer lugar, desde una visión macroscópica, observamos los modelos económicos y políticos a partir de los cuales se diseña una determinada configuración de los sistemas de enseñanza, considerados como una estructura estatal que se plantea objetivos sociales al margen del desarrollo individual de las personas. En segundo  lugar,  desde  una  visión  microscópica,  nos  encontramos  los  modelos educativos como un conglomerado de ideas, más o menos estructuradas, que rigen el pensamiento previo con el que enfocan la relacn educativa individual los padres y educadores.

El modelo de la educación como molde

 Parte de la idea de que la generación adulta tiene el derecho natural a definir las metas, los objetivos y los conceptos básicos que deben ser asimilados por las generaciones jóvenes. A estas nuevas generaciones no se les asigna otro papel que el de dejarse moldear, aceptando el valor de la experiencia acumulada por los adultos y las definiciones del sentido de la vida, de la justicia, de la libertad y del bien que les son transmitidas. La idea central de este modelo parte de la incapacidad de los niños y de los jóvenes para distinguir el bien del mal, debida a su propia inmadurez; Este modelo plantea un problema educativo muy difícil de solucionar: la transición desde la tutela del adulto hasta la adopción de decisiones propias, que son las que marcan el desarrollo de la I autonomía moral.

 El problema se plantea cuando por primera vez no hay miradas vigilantes y, de verdad, el niño puede tomar decisiones por mismo. Se suele producir entonces un auténtico salto al vacío.

 En este modelo, la aparición de desviaciones sobre la conducta prevista lleva al educador a considerar que está fracasando en su labor de alfarero y que debe corregir a tiempo las desviaciones mediante algún tipo de castigo. El castigo, naturalmente, sólo se aplica cuando ya se ha manifestado la conducta que el adulto considera incorrecta, lo cual lleva al educador a intervenir siempre de forma autoritaria y represiva, ya que, para no afrontar el riesgo de que los jóvenes defiendan posturas heterodoxas, en lugar de plantear una reflexión profunda sobre las normas de conducta, el adulto impone unos castigos que no suelen corregir más que las manifestaciones externas de la conducta.

El viejo lema de «la letra con sangre entra» bien podría sintetizar los puntos de vista de este modelo educativo, todavía vigente en muchos centros de enseñanza que se orientan por planteamientos tradicionales de la educación, si bien hay que reconocer que actualmente es un modelo educativo que está en retroceso.


 El modelo de la educación como enseñanza

Conforme nuestras sociedades occidentales se fueron haciendo cada vez más abiertas, pluralistas y multiculturales, los educadores tomaron conciencia de la coexistencia de diversos modelos educativos, a partir de los cuales distintos grupos defienden distintas concepciones de la educación. Ante la diversidad en la apreciación de los valores y la convivencia de diferentes planteamientos ideológicos, políticos y religiosos, un importante grupo de profesores -sobre todo en la secundaria- elaboró una separación conceptual en la definición del trabajo que ellos pensaban que debían asumir, según la cual consideraban que sólo debían ocuparse de la formación intelectual, limitando su responsabilidad a la enseñanza de las materias de estudio y considerando que la educación era responsabilidad de las familias.

En efecto, en una sociedad pluralista coinciden en el aula alumnos de procedencias culturales diversas, cuyas familias les han educado en procesos de socialización primaria muy diferentes.

Implica tener en nuestras aulas a un abundante número de alumnos de primera generación -alumnos cuyos padres y cuyos abuelos no fueron nunca a una escuela ni tuvieron un alto grado de educación formal-, pero además implica tener en nuestras aulas al cien por cien de los niños de las familias desintegradas que no se ocupan de sus hijos, educados desde el sentimiento del abandono y de la falta de afecto; peor aún, ahora tenemos en nuestras aulas al cien por cien de los niños que lo único que reciben de sus padres son palizas, abusos de todo tipo incluidos los sexuales, o una influencia educativa positivamente perversa. En estas circunstancias, no es realista querer partir de la base de que el sistema educativo puede operar suponiendo la acción educativa previa de las familias en los ámbitos de la educación moral, la educación cívica o estética cuando, en muchos casos, ni siquiera se puede asegurar que hayan creado los hábitos mínimos de higiene o las habilidades sociales básicas que permiten el diálogo y la convivencia.

En este contexto, el planteamiento de que la responsabilidad educativa de los profesores debe reducirse al ámbito del aula y al marco de una materia de enseñanza sólo es posible mantenerlo.

Este  modelo  educativo  que  reduce  la  educación  a  enseñanza  revela  sus carencias en cuanto se plantean problemas más o menos graves de conducta en el aula. En estas situaciones, los profesores que operan desde este modelo comienzan por sentirse ofendidos en su dignidad. La única opción que consideran cuando un alumno les interrumpe su labor de enseñanza es la remisión del infractor al director o al jefe de estudios.



 El modelo de la educación como libre desarrollo
Este modelo nace de la unn entre el rechazo generacional de los padres actuales al modelo de la educación como imposición exterior de los adultos y la popularización de las teorías psicoanalíticas, difundidas en una versión muy particular por los grandes medios de comunicación.

En efecto, la mayoría de los padres y madres de nuestros alumnos actuales fueron educados en los estilos autoritarios del modelo de la educación como molde, y de cara a la educación de sus hijos decidieron superar la disciplina externa, los castigos represivos y el clima de imposición irracional que ellos habían sufrido. Algunos supieron encontrar un nuevo equilibrio reelaborando una idea de la disciplina orientada hacia el autodominio y la autonomía moral de sus hijos, transmitiéndoles la necesidad de un orden mínimo y de un sentido del esfuerzo sin los cuales es difícil construir algo valioso; sin embargo, una gran mayoría sucumbió a los estereotipos del psicoanálisis

Para evitar las imposiciones de valores y normas de los adultos este modelo elaboró la idea del libre desarrollo, según el cual el niño debe ir descubriendo el mundo por mismo y elaborando sus propias ideas de los valores y de las normas sociales y morales lejos de cualquier intervención de los adultos, ya que ésta sólo puede suponer una coerción de la inagotable creatividad infantil.

 

La rivalidad con los padres

 La explicación de los fracasos y limitaciones de este modelo nos la ofreció Michaux (1975) desarrollando un trabajo anterior de Sutter y Luccioni (1959) sobre el síndrome de carencia de autoridad:

Según ellos, la psicología de estas carencias estaría dominada por tres  elementos: la debilidad  del  yo,  la  organización  caprichosa  y  el  sentimiento  de  inseguridad.  Las principales consecuencias de este síndrome serían: personalidad frágil, cerrada, indecisa y dominada por la dejadez. Conciencia moral débil, sin llegar a constituir una escala de valores. Relaciones marcadas por el egoísmo e incapacidad para una actitud de entrega; al mismo tiempo relaciones superficiales y caprichosas (Esteve, 1977, p. 164).

La explicación está en que este modelo supone dejar al niño que se enfrente sin ayuda al proceso de descubrimiento de un mundo que no entiende; así, se le obliga a solucionar anticipadamente problemas que aún no es capaz de resolver, generando un sentimiento de inseguridad ante la avalancha de decisiones a tomar. Falto de toda norma adulta, el niño llega a la conclusión de que puede hacer lo que le venga en gana, y de hecho lo hace en el ámbito reducido de su casa, a veces sometiendo a sus padres a auténticos estados de tiranía infantil.

Para entender el desastre de este modelo basta con imaginarse un centro escolar con más de mil alumnos en el que todos ellos decidan actuar según estas pautas de comportamiento, con el agravante de que cuando llames a los padres para quejarte por el comportamiento de sus hijos, aquellos te reprendan por no comprender la difícil situación psicológica que su hijo está atravesando.


5.4. El modelo de la educación como iniciación

 La idea de concebir la educación como un proceso de iniciación la desarrolló R. S. Peters a partir de 1966 como una forma de solucionar las limitaciones y problemas de los tres modelos anteriormente expuestos.

Peters nos propone el modelo de la educación como iniciación, considerándolo adecuado a los valores de una sociedad pluralista y democrática. Según este modelo, los educadores tenemos el deber de iniciar a los alumnos en aquellos valores, actitudes y conocimientos que hemos descubierto como valiosos. Se rechaza por respeto a su libertad la idea de que, como educadores, impongamos lo que nuestros alumnos o nuestros hijos tienen que pensar, lo que tienen que creer o lo que tienen que hacer al acabar su periodo de educación; pero se nos plantea el deber de iniciarles en los valores que a lo largo de nuestras experiencias personales y colectivas hemos descubierto como importantes.

Su característica es que nunca pueden ser dominadas de forma perfecta, que su pleno dominio jamás se alcanza, que cada individuo desarrolla interminablemente su conocimiento de ellas sin que nunca pueda decirse que ya no puede ir de modo relevante más allá.

Sobre la base de este modelo de Peters he defendido la idea de que educar es un compromiso con la memoria, porque no hace falta tener una gran formación teórica ni desarrollar todo un sistema filosófico para descubrir que la intolerancia, la crueldad y el fanatismo son malos y destruyen la vida humana;

El modelo de la educación como iniciación y el concepto de que educar es un compromiso con nuestra memoria devuelven al educador un papel más lógico que los propuestos por  el  modelo  de  la  educación  como  enseñanza  o  por  el modelo  no intervencionista de libre desarrollo. En efecto, este modelo busca el equilibrio entre el rechazo de la imposición y la aceptación de la influencia. Ciertamente, el educador que entiende su trabajo como una iniciación renuncia a imponer sus valores o sus concepciones a los niños, pero la persona que nos inicia en el descubrimiento de una materia, en el sentido de un valor o en la importancia de un rasgo del carácter es una persona que nos influye.







8 comentarios:

  1. Después de varias investigaciones, pero sobre todo de la experiencia, considero que los modelos educativos tienen sus pros y sus contra, la verdad es que muchos de ellos son muy buenos aunque sea importados por otros países, la situación real de todo es que al no diseñar programas para la gente de nuestro país con las características especificas de nuestra gente, los modelos educativos seguirán siendo un fracaso debido a que los programas con los que trabajamos son de otros países diseñados para personas con otras características de ambiente, nivel socioeconómico, familias diferentes, cultura, es decir estilos de vida totalmente diferente al nuestro, es por ello que mientras no se diseñen los propios modelos educativsos en nuestro país, la educación irá siempre en decadencia y seguiremos culpaldonos unos a otros, taparemos un hoyo y desparamos otros más.
    La deuda en economía aumentará día a día mientras no seamos capaces de crear e innovar nuestros propios modelos educativos.
    No con ello manifiesto que los modelos educativos esten mal, sin embargo es necesario que se eleboren programas educativos por más tiempo, porque como lo hemos mencionado la educación es una macroempresa que cuando llega la información en nuestra microempresa (escuela) ya es demasiado tarde, pues ya se esta elaborando nuevo programa, mientras unos apenas vemos entendiendo la nueva forma de trabajar otros ya esta maquinando nuevas ideas de trabajo.
    Es imposible poner con el mounstro de las 1000 cabezas, pero haciendo cada quien lo que nos compete seremos una sociedad si no de alto nivel si de nivel consideramble.

    ResponderEliminar
  2. Tienes razón sobre los programas educativos. Considero que debemos conocer los modelos y solo tomar lo que nos sirva de cada uno ya que algunos realmente no cuadran con las características de nuestra sociedad actual como el primer modelo el de la educación como molde. GRACIAS POR LEER MI BLOG!

    ResponderEliminar
  3. NALLE: Tu tema es de mucha actualidad e invita a tomar diferentes posturas. La postura de la sociedad industrial-empresarial que exige capital humano que produzca e innove la calidad en bienes y servicios a un bajo costo. La postura del padre de familia que busca la mejor educación para sus hijos cómodamente y sin batallar para que en el futuro tenga la posiblidad de tener un buen puesto laboral, la del alumno que pretende adquirir su certificado, promoverse y venderse bien dentro del mercado laboral y la postura más importante la del docente que se enfrenta a los cambios sociales, políticos y económicos que se manifiestan en los planes y programas de la actualidad. La pregunta es... ¿Y estos modelos están verdaderamente ajustados a la realidad de nuestras aulas ó quien decide que es lo que se tiene que hacer? sabemos que los planes y programas son diseñados totalmente descontextualizados y eso es lo que no nos permite entender ni aceptar facilmente las políticas educativas. Ojalá que cada modelo implantado sea pensado y concientizado en el verdadero propósito de la educación, en las circunstancias de cada estado y país y que el quehacer docente no se descuide por tanto trabajo burocrático que no se debería de hacer.En fin... creés que algún día nos tomarán en cuenta para realizar una buena reforma creada por los verdaderos actores?
    Buen blog...Felicidades!

    ResponderEliminar
  4. Efectivamente para que un modelo educativo funcione es preciso conocer la política, la cultura, el modo de producción, su economía, los valores que rigen al país; pues en base a ello la educación debe preparar individuos capaces de adaptarse a las condiciones cambiantes de la sociedad, y en la actualidad las capacidades que la acción educativa debe promover son aquellas que requieren el desempeño de la actividad productiva, la tecnología de la comunicación y la información, aunque también es importante conocer lo que el padre de familia espera que la educación le brinde a su hijo.

    ResponderEliminar
  5. Dentro de la visión microscópica encontramos que esta relación educativa entre padres y educadores ha permitido la formación de 4 modelos educativos, los cuales en su momento han tenido tanto fortalezas como debilidades, pero con el paso del tiempo y con la sociedad del conocimiento que impera en la actualidad, dichos modelos requieren de un cambio que vaya de acuerdo con las exigencias de dicha sociedad.

    ResponderEliminar
  6. Que buena información, y que lío es conocer, entender pero sobre todo llevarlo a la práctica (ya que esto no ha permitido que la práctica no cambie)los famosos modelos, y más aún por las diferentes posturas que das a conocer, así como, los autores, la época o tiempo en que fueron creados y ahora a aterrizarlos a nuestros tiempos si es muy complejo, primero: porque la sociedad, llámese niños, maestros, padres... no son los mismos; segundo: porque el contexto es muy muy diferente y más aún si le sumamos los 30 o más años de atraso que tiene la educación en México, y este último se debe a que la gran mayoría del maestro está arraigado en su formación por la comodidad de nada mas ir a vaciar información a los alumnos. Y es triste, no poder ver a esos personajes fundamentales en la educación quienes brinden meramente y de forma humilde toda herramienta necesaria para que el alumno POR SÍ SOLO, aprenda a pensar, sentir, reflexionar, analizar, crear, ser personas críticas entre otros, permitiendo le abrirse a un sin fin de caminos y logros por a ver. Y con esto ser competentes para afrontar las barreras de la sociedad. Pero bueno, es un trabajo tanto del de arriba (aclaro no de dios), como el de nosotros como formadores.
    Congratulations!!!! ...

    ResponderEliminar
  7. Considero que es necesario realizar un análisis minucioso de cada uno de los modelos para de ahí retomar las cosas positivas y reelaborar un modelo que cubra las exigencias de la sociedad del conocimiento, que brinde equilibrio entre el autoritarismo, la enseñanza, el autodominio, la autonomía moral y el sentido crítico; buscando que no solo se transmitan contenidos de enseñanza sino también valores actitudes y procedimientos ( José M Esteve; 2003).

    ResponderEliminar
  8. La reforma educativa considero que fue creada para tomar de los demas modelos educativos anteriores lo más importante y que cada docente debe ser responable de su practica educativa, pero sobre todo de conocer a sus alumnos para saber como desarrollar las competencias en ellos.

    ResponderEliminar